sábado, 11 de junio de 2016

"Otra visión de Venezuela" con Alejandro Fierro, investigador del Celag

Venezuela: Entre el colapso anunciado y la realidad de la calle


Aram Aharonian
 
Resultado de imagen para Washington Post y Los Ángeles TimesALAI AMLATINA, 01/06/2016.-  Altos funcionarios de inteligencia estadounidenses informaron a un grupo de importantes medios de su país que Venezuela está al borde de un colapso posiblemente violento, una posible implosión política generada por el deterioro de las condiciones económicas, admitiendo que Washington tiene poca influencia o poder para incidir en el asunto.
 
Según el Washington Post y Los Ángeles Times, el enfoque de Washington ya no es el fin de los gobiernos chavistas, pues ahora lo que más inquieta es una detonación de violencia política. Lo más importante: los funcionarios de inteligencia expresaron que Washington está decepcionado por la falta de cohesión y capacidad de la oposición para crear una estrategia conjunta.
 
Más acá de las presiones y confabulaciones, la realidad económica de Venezuela es grave mientras se habla de un default de la deuda externa o una declaración unilateral, como una vía para enderezar entuertos, el pueblo sigue padeciendo la crisis: la oposición no logra ganar la calle y el chavismo aún no sale a exigir soluciones a un gobierno debilitado por la plagas de la ineficiencia, ineficacia y la corrupción.
 
Lo cierto es que este Estados Unidos en etapa preelectoral teme la posibilidad de un estallido en Venezuela, sobre todo porque la paz en la región no la puede garantizar nadie: ni el enclenque gobierno interino brasileño ni el del “gerente” Mauricio Macri, de Argentina, preocupados por eventuales estallidos en sus propios países. EEUU no está en condiciones, tampoco, de afrontar otra zona de conflicto como la de Medio Oriente o la de África.
 
Para el politólogo Leopoldo Puchi, las presiones desde EEUU y la UE son “una intervención que distorsiona la situación nacional, que polariza, cierra puertas y exige la capitulación de uno de los factores internos. No se mueve por principios y valores, que son manejados a conveniencia: si en una protesta en las calles de París, Madrid o Baltimore es incendiado un vehículo, los autores son castigados, pero si algo similar ocurre en Caracas ya se sabe lo que dirá la Unión Europea sobre ´la libertad de conciencia´”.
 
Una doble moral, que al utilizar los derechos humanos como instrumento de presión geopolítica obstruye las posibilidades de reconciliación. Las demandas que se realizan para que Venezuela se reintegre al dispositivo económico y militar estadounidense representan una grave lesión a la soberanía nacional, por lo que no pueden ser aceptadas como parte de una negociación. Es difícil, pero posible alcanzar un acuerdo sobre espacios de poder entre factores internos. Pero no cabe “una cuota” para intereses extranjeros. En realidad, lo mejor, “no nos ayuden, compadres”, agrega.
 
Venezuela es noticia y objeto de atención en primera plana de un periodismo abocado al profetismo catastrófico, en parte como cortina de humo para esconder el golpe blando en Brasil. Así se van creando los imaginarios colectivos: en Brasil no pasa nada (aunque es el verdadero epicentro de los conflictos) y Venezuela arde…
 
Desde el papa Francisco y su diplomacia vaticana, pasando por presidentes, exmandatarios, candidatos, parlamentos y parlamentarios, ministros, funcionarios internacionales y, sobre todo las corporaciones mediáticas interpretan, de acuerdo a sus propios intereses, lo que acontece en el norte del sur, en una guerra virtual con amenaza de no serlo por mucho tiempo.
 
No hay forma de descartar la conspiración de la derecha internacional contra el país, con ejes –como desde hace 15 años- en Madrid y Bogotá, siempre bajo la batuta de Washington. Según el gobierno, se está montando un escenario de violencia para justificar una intervención extranjera de carácter militar. La campaña desestabilizadora se magnifica en los medios internacionales cartelizados, en busca de justificar un golpe.
 
Hace seis meses que la derecha ganara las elecciones legislativas, con la promesa de que la cola para ir a votar sería la última que tendrían que hacer los venezolanos, en referencia a las colas para adquirir productos básicos. Hasta ahora, ni una idea, ni un proyecto (más allá del mamarracho jurídico que es la ley de amnistía). Su única meta es la aniquilación del chavismo como opción política, la desaparición de un sistema que ha demostrado ser una alternativa válida al neoliberalismo.
 
El fin de la oposición venezolana, en sus tres vertientes, es por el momento fabricar un clima de desestabilización y caldear el ambiente hasta el extremo, ante el temor a las urnas, de perder nuevamente en un eventual referendo revocatorio o en unas elecciones presidenciales. Parece ser la oposición la que necesita una salida alternativa a la electoral, democrática.
 
Hay un sector que trabaja por el revocatorio, liderado por el gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles Radonski, otro que controla la actividad de calle, dirigido por Leopoldo López desde la cárcel a través de su partido Voluntad Popular, y un tercero, conformado por Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, que controlan la Asamblea Nacional, manejan recursos y cuentan con una amplia proyección mediática.
 
Los saqueos y las manifestaciones tienen el objeto de generar una situación de caos, y a partir de ésta coronar el golpe de Estado o una intervención extranjera.  Pero son conscientes de que, luego de lograr dicho objetivo, deben detener la avalancha del pueblo en la calle y que la Fuerza Armada Bolivariana no los reprimirá.
 
La crisis
 
Resultado de imagen para guerra economica en venezuelaEs imposible negar la crisis actual del país, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la inflación, la inseguridad, como tampoco la crisis dentro del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela. Pero es la cartelización político-mediática internacional configurada la que reproduce contenidos mediáticos homogéneos sobre Venezuela y nos ofrece un mapa selectivo de la realidad venezolana, lejos de la realidad misma.
 
Existe una escasez artificial por parte de grandes intermediarios que, en vez de colocar los productos en los establecimientos formales, hacen negocio con una red que se ha denominado “bachaqueros”. Al mismo tiempo, se produce un ajuste de precios de forma altamente especulativa, en la medida que los precios de los bienes se pueden duplicar de una semana a otra, obteniendo de esta forma un altísimo margen de comercialización.
 
 La escasez programada forma parte de una estrategia que han perfeccionado los grupos económicos, con la esperanza de socavar el apoyo político del gobierno. “Las imágenes de la gente haciendo cola desde tempranas horas, de los rostros de frustración, de rabia y de profunda tristeza porque el dinero no alcanza, se repiten en trasmisiones continuas por las redes sociales y por las televisoras privadas. Los capitalistas, y su liderazgo político de la MUD, están aplicando una terapia de shock, para que la gente traumada acepte lo que sea, incluso un gobierno de derecha”, señala el colectivo La Calle es Nuestra.
 
A medida que avanza y se agrava la confrontación entre el gobierno bolivariano y la oposición, el sistema de amenazas entre uno u otro grupo dio paso a formas cada vez más violentas y a una estrategia de deslegitimación política y moral del adversario, un discurso de paz negativa, guerrero, que pretende legitimar las acciones de cada grupo en procura de su visión de paz, que expresa sus verdaderos intereses políticos o de otro orden, señala la socióloga Maryclén Stelling.
 
La necesidad de aplicar la Carta Democrática (de la OEA o del Mercosur) en contra de Venezuela, planificada por el Comando Sur de Estados Unidos -según la Operación Freedom 2- reaparece nuevamente, como cortina de humo del golpe jurídico-policial-mediático-parlamentario en Brasil, y forma de disciplinar a los países sudamericanos en la “estrategia de cerco y asfixia” internacional contra Venezuela que, en definitiva es el camino a deshacer los procesos de integración.
 
La mano invisible de Unasur
 
Resultado de imagen para unasurDesterrando estridencias, desde la Secretaría General de Unasur, Ernesto Samper alentó una mediación entre el gobierno de Maduro y la MUD, protagonizada por los socialdemócratas expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero de España, Leonel Fernández de República Dominicana y Martin Torrijos de Panamá, con reuniones en Santo Domingo que la oposición negó primero y la prensa cartelizada insistió en invisibilizarlas siempre.
 
“Los buenos oficios de personalidades o instancias extrajeras son positivos y saludables cuando las partes en conflicto de un país se ponen de acuerdo para convocarlos”, señaló el diario mexicano La Jornada, que a continuación indicó que “los desfiguros del gobierno de Rajoy y los viajes provocadores a territorio venezolano de individuos como Felipe González y Albert Rivera constituyen actos de intervencionismo contrarios a la legalidad internacional, el sentido democrático y el respeto a la soberanía nacional de los países.
 
El marco identificado para estos acercamientos fue la búsqueda del bienestar de todos los ciudadanos, la paz, la justicia, la verdad, la convivencia institucional, el fortalecimiento de la economía, la preservación del Estado de Derecho, la democracia y el respeto de la soberanía nacional.
 
El “mejor camino para ayudar a Venezuela es el de la convivencia democrática y el diálogo entre todos los venezolanos. Son ellos y sólo ellos los que tienen el deber y la posibilidad de sacar adelante a Venezuela”, señaló Unasur.
 
Colofón
 
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Las imágenes de galpones, comercios, restaurantes donde la inspección del gobierno bolivariano, con el apoyo de grupos organizados de la comunidad, encuentran grandes cantidades de productos acaparados (pasta, harina, café, aceite, azúcar, detergentes, y etcéteras varios) son transmitidas por las redes sociales y por el canal oficial, VTV. Pero estos productos siguen sin llegar a los anaqueles.
 
Las diarias alocuciones del gobierno no logran calmar la angustia a la gente, pero tampoco el discurso falso de la derecha, agrupada en la MUD, logra convencerlos.
 
Se habla de salidas, hay “conversaciones”: hay quienes especulan con un paso al costado de Nicolás Maduro y un gobierno de “transición” (pero constitucional) dirigido por el vicepresidente Aristóbulo Istúriz, hasta desembocar en las elecciones generales, pasando a fin de este año por los comicios para nombrar gobernadores y alcaldes.
 
Otros especulan –sobre todo desde el exterior- con un golpe, palaciego o no… o la intervención de una fuerza multilateral aupada por la OEA y/o –incluso- la OTAN.
 
Todos discuten sobre los padres de la crisis, muy pocos sobre cómo solucionarla.
 
- Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC).

Carta abierta a Donald Trump


Jorge Majfud
 
 
Resultado de imagen para Donald trumpALAI AMLATINA, 03/06/2016.-  Cuando usted lanzó su candidatura presidencial por el partido republicano a mediados del año pasado, con la intuición propia un empresario exitoso, ya sabía qué producto vender. Usted ha tenido el enorme mérito de convertir la política (que después de la generación fundadora nunca abundó en intelectuales) en una perfecta campaña de marketing comercial donde su eslogan principal tampoco ha sido muy sofisticado: Los mexicanos que llegan son violadores, criminales, invasores.
 
Nada nuevo, nada más lejos de la realidad. En las cárceles de este país usted encontrará que los inmigrantes, legales o ilegales, están subrepresentados con un cuarto de los convictos que les corresponderían en proporción a la población estadounidense. Por si no lo entiende: las estadísticas dicen que “los espaldas mojadas” tienen cuatro o cinco veces menos posibilidades de cometer un delito que sus encantadores hijos, señor Trump. Allí donde la inmigración es dominante el prejuicio y el racismo se incrementa y la criminalidad se desploma.
 
Verá usted, don Donald, que por siglos, mucho antes que sus abuelos llegaran de Alemania y tuviesen un gran éxito en el negocio de los hoteles y los prostíbulos en Nueva York, mucho antes que su madre llegara de Escocia, los mexicanos tenían aquí sus familias y ya habían dado nombre a todos los estados del Oeste, ríos, valles, montañas y ciudades. La arquitectura californiana y el cowboy texano, símbolo del “auténtico americano” no son otra cosa que el resultado de la hibridez, como todo, de la nueva cultura anglosajona con la largamente establecida cultura mexicana. ¿Se imagina usted a uno de los padres fundadores encontrándose un cowboy en el camino?
 
Cuando su madre llegó a este país en los años 30, medio millón de mexicoamericanos fueron expulsados, la mayoría de ellos eran ciudadanos estadounidenses pero habían tenido la mala suerte de que la frustración nacional por la Gran Depresión, que ellos no inventaron, los encontrase con caras de extranjeros.
 
Esa gente había tenido cara de extranjeros y de violadores (usted no fue el primero que lo supo) desde que Estados Unidos tomó posesión (digámoslo así, para no ofender a nadie) de la mitad del territorio mexicano a mediados del siglo XIX. Y como esa gente, que ya estaba ahí, no dejaba de hablar un idioma bárbaro como el español y se negaba a cambiar de color de piel, fueron perseguidos, expulsados o simplemente asesinados, acusados de ser bandidos, violadores y extranjeros invasores. El verdadero Zorro era moreno y no luchaba contra el despotismo mexicano (como lo puso Johnston McCulley para poder vender la historia a Hollywood) sino contra los anglosajones invasores que tomaron sus tierras. Moreno y rebelde como Jesús, aunque en las sagradas pinturas usted vea al Nazareno siempre rubio, de ojos celestes y más bien sumiso. El poder hegemónico de la época que lo crucificó tenía obvias razones políticas para hacerlo. Y lo siguió crucificando cuando tres siglos más tarde los cristianos dejaron de ser inmigrantes ilegales, perseguidos que se escondían en las catacumbas, y se convirtieron en perseguidores oficiales del poder de turno.
 
Afortunadamente, los inmigrantes europeos, como sus padres y su actual esposa, no venían con caras de extranjeros. Claro que si su madre hubiese llegado cuarenta años antes tal vez hubiese sido confundida con irlandeses. Esos sí tenían cara de invasores. Además de católicos, tenían el pelo como el suyo, cobrizo o anaranjado, algo que disgustaba a los blancos asimilados, es decir, blancos que alguna vez habían sido discriminados por su acento polaco, ruso o italiano. Pero afortunadamente los inmigrantes aprenden rápido.
 
Claro que eso es lo que usted y otros exigen: los inmigrantes deben asimilarse a “esta cultura”. ¿Cuál cultura? En un una sociedad verdaderamente abierta y democrática, nadie debería olvidar quién es para ser aceptado, por lo cual, entiendo, la virtud debería ser la integración, no la asimilación. Asimilación es violencia. En muchas sociedades es un requisito, todas sociedades donde el fascismo sobrevive de una forma u otra.
 
Señor Trump, la creatividad de los hombres y mujeres de negocios de este país es admirable, aunque se exagera su importancia y se olvidan sus aspectos negativos:
 
No fueron hombres de negocios quienes en América Latina promovieron la democracia sino lo contrario. Varias exitosas empresas estadounidenses promovieron sangrientos golpes de Estado y apoyaron una larga lista de dictaduras.
 
Fueron hombres de negocios quienes, como Henry Ford, hicieron interesantes aportes a la industria, pero se olvida que, como muchos otros hombres de negocio, Ford fue un antisemita que colaboró con Hitler. Mientras se negaba refugio a los judíos perseguidos en Alemania, como hoy se los niegan a los musulmanes casi por las mismas razones, ALCOA y Texaco colaboraban con los regímenes fascistas de la época.
 
No fueron hombres de negocios los que desarrollaron las nuevas tecnologías y las ciencias sino inventores amateurs o profesores asalariados, desde la fundación de este país hasta la invención de Internet, pasando por Einstein y la llegada del hombre a la Luna. Por no hablar de la base de las ciencias, fundadas por esos horribles y primitivos árabes siglos atrás, desde los números que usamos hasta el álgebra, los algoritmos, y muchas otros ciencias y filosofías que hoy forman parte de Occidente, pasando por los europeos desde el siglo XVII, ninguno de ellos hombres de negocios, claro.
 
No fueron hombres de negocios los que lograron, por su acción de resistencia y lucha popular, casi todo el progreso en derechos civiles que conoce hoy este país, cuando en su época eran demonizados como peligrosos revoltosos y antiamericanos.
 
Señor Trump, yo sé que usted no lo sabe, por eso se lo digo: un país no es una empresa. Como empresario usted puede emplear o despedir a cuantos trabajadores quiera, por la simple razón de que hubo un Estado antes que dio educación a esas personas y habrá un Estado después que se haga cargo de ellos cuando sean despedidos, con ayudas sociales o con la policía, en el peor de los casos. Un empresario no tiene por qué resolver ninguna de esas externalidades, sólo se ocupa de su propio éxito que luego confunde con los méritos de toda una nación y los vende de esa forma, porque eso es lo que mejor sabe hacer un empresario: vender. Sea lo que sea.
 
Usted siempre se ufana de ser inmensamente rico. Lo admiro por su coraje. Pero si consideramos lo que usted ha hecho a parir de lo que recibió de sus padres y abuelos, aparte de dinero, se podría decir que casi cualquier hombre de negocios, cualquier trabajador de este país que ha comenzado con casi nada, y en muchos casos con enromes deudas producto de su educación, es mucho más exitoso que usted.
 
El turco Hamdi Ulukaya era in inmigrante pobre cuando hace pocos años fundó la compañía de yogures Chobani, valuada hoy en dos billones de dólares. Algo más probable en un gran país como este, sin dudas. Pero este creativo hombre de negocios tuvo la decencia de reconocer que él no lo hizo todo, que hubiese sido imposible sin un país abierto y sin sus trabajadores. No hace muchos días atrás donó el diez por ciento de las acciones de su empresa a sus empleados.
 
En México hay ejemplos similares al suyo. Pero mejores. El más conocido es el hijo de libaneses Carlos Slim que, tomando ventaja de las crisis económicas de su momento, como cualquier hombre con dinero, hoy tiene once veces su fortuna, señor Trump.
 
Señor Trump, la democracia tiene sus talones de Aquiles. No son los críticos, como normalmente se considera en toda sociedad fascista; son los demagogos, los que se hinchan el pecho de nacionalismo para abusar del poder de sus propias naciones.
 
La llamada primera democracia, Atenas, se enorgullecía de recibir a extranjeros; ésta no fue su debilidad, ni política ni moral. Atenas tenía esclavos, como la tuvo su país por un par de siglos y de alguna forma la sigue teniendo con los trabajadores indocumentados. Atenas tenía sus demagogos: Ánito, por ejemplo, un exitoso hombre de negocios que convenció muy democráticamente al resto de su sociedad para que condenaran a muerte a la mente pensante de su época, Sócrates, por cuestionar demasiado, por creer demasiado poco en los dioses de Atenas, por corromper a la juventud con cuestionamientos.
 
Por supuesto que casi nadie recuerda hoy a Ánito y lo mismo pasará con usted, al menos que redoble su apuesta y se convierta en alguna de las figuras que en Europa pasaron a la historia en el siglo XX por su exacerbado nacionalismo y su odio a aquellos que parecían extranjeros sin siquiera serlo. Seguidores siempre va a encontrar, porque eso también es parte del juego democrático y, por el momento, no tenemos un sistema mejor.
 
Jorge Majfud es escritor uruguayo